Comunicación en Salud y Redes Sociales

Redes sociales en la Comunicación en Salud: de una fuente de conocimiento para todos a la hipocondría digital

Entre el miedo y las ventajas de las redes sociales en el ámbito sanitario

Internet y, de forma más acusada las redes sociales, han modificado por completo la forma de comunicarnos e incluso de relacionarnos, tanto a nivel individual como a nivel empresarial. El sector salud, la Comunicación en Salud no ha podido escapar a esta tendencia, de la cual ya se ha mostrado que no es un moda pasajera; cierto es que desaparecerán algunas redes, nacerán otras, se reinventarán otras… pero no desaparecerán por completo. Esta revolución en el ámbito de la comunicación ha modificado la conducta de los pacientes; conductas  y también necesidades que hay que tener en cuenta ya que en el sector salud la comunicación se vuelve todavía más delicada por su importancia e implicaciones.

Las redes sociales son un potente medio de comunicación que ofrece numerosas ventajas tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios. Desde la industria sanitaria, desde las instituciones de salud y desde los profesionales sanitarios se mira, aunque cada vez menos, con cierto temor hacia las redes sociales tanto por el recelo hacia la excesiva exposición y  cómo ello puede afectar a la reputación profesional, como por la dificultad de una buena comunicación en salud en las redes sociales y en Internet en general, y de los graves problemas que pueden aparecer si se dan mensajes de salud equivocados.

Redes sociales en la comunicación en salud: de una fuente de conocimiento para todos a la hipocondría digital

Las redes sociales también están permitiendo a través de su monitorización la prevención de enfermedades, por ejemplo gracias a los mensajes que ponen los pacientes a través de redes sociales. Están teniendo un papel fundamental en la concienciación de enfermedades, incluso en la potenciación de la recogida de fondos para investigación y, por supuesto, contrarestando informaciones falsas sobre salud.  En este sentido, una de las iniciativas que más repercusión está teniendo es el programa Salud Sin Bulos. #SaludsinBulos es una iniciativa de la agencia de comunicación COM SALUD en colaboración con la Asociación de Investigadores en eSalud (AIES) que tiene como objetivo combatir los bulos de salud en internet y las redes sociales y contribuir a que exista información veraz y fiable en la red. Para ello cuentan con una amplia red de ‘cazabulos‘ -profesionales sanitarios de diferentes ámbitos de la salud- que nos ayudan a identificar y desmontar noticias falsas en Internet.

El principal mensaje que se lance en la Red sobre salud es que nada de lo que se pueda leer en Google o en redes sociales sustituye al consejo de un profesional sanitario.

Una de las ventajas aparentes de la redes sociales es que permiten ofrecer información de calidad, científica y veraz, sobre diferentes problemas de salud con el objetivo tanto de concienciar a la población como de ayudarla en el manejo diario de sus patologías. Sin embargo, es en esto último donde reside uno de sus mayores problemas. En el ámbito sanitario las generalizaciones son todavía peores que en cualquier otro ámbito. En salud no vale “café para todos”. El “conocimiento sanitario colectivo” que se puede difundir a través de las redes sociales, blogs y páginas webs pueden confundir al paciente con consejos que a lo mejor en su caso no son los más oportunos. Por ello, es importante que el principal mensaje que se lance en la Red sobre salud es que nada de lo que se pueda leer en Google o en redes sociales sustituye al consejo de un profesional sanitario. A pesar de que la información sobre un problema médico esté a nuestro alcance nunca debe de dejarse de visitar a un profesional sanitario.

Buscar información en la Red sobre síntomas, dolencias y enfermedades es ya un hábito que puede acarrear verdaderos problemas de salud al llevar al autodiagnóstico y a la automedicación, convirtiéndose  un trastorno de Salud Mental llamado cibercondría o hipocondría digital.

Sin embargo, en la cara opuesta se encuentra la facilidad que generan las nuevas tecnologías en el intercambio de información rápida que se produce entre profesionales sanitarios y entre sanitarios y pacientes.

En cuanto la información entre sanitarios a través de las redes puede ir desde la formación online a través de Twitter, a través de cursos como el organizado por la Asociación Española de Vacunología #MicroMOOCVacunas dirigido tanto a profesionales como a la población en general, y cuya información queda disponible para todo el mundo en plataformas como Wakelet,  hasta el fomento y la ayuda en investigaciones y nuevos avances científicos.

Comunicación en Salud y Redes Sociales

El material ofrecido por la AEV en el primer curso online de vacunas vía Twitter puede consultarse en Wakelet

En lo que se refiere a la comunicación sanitario – paciente, las redes sociales el paciente puede ponerse en contacto en cualquier momento con su médico, ayudando a establecer hasta una relación más humana y cercana entre ambos.  En este sentido, la comunicación médico – paciente a través de las redes sociales es solo un eslabón más en la carrera iniciada hacia la telemedicina. Gracias al avance de las telecomunicaciones ya hay experiencias en determinadas especialidades médicas en las que el paciente no tiene que desplazarse al centro sanitario para tener una consulta.

La realidad evidencia que frente a los recelos y el miedo a comunicar información de salud en la Red esto es justo lo que se necesita para contrarrestar toda la información falsa y los mitos que sobre salud circulan en “Dr.Google” y en las redes sociales.

Redes sociales y profesionales sanitarios

Las redes sociales requieren que los profesionales sanitarios, sociedades científicas y administraciones salgan de la zona de confort

Redes Sociales en al ámbito sanitario: inmediatez frente a fiabilidad

La inmediatez y la accesibilidad son dos de los pilares de Internet y, principalmente, de las redes sociales. Permiten conocer lo que está ocurriendo en cualquier parte del mundo en tiempo real o informarnos sobre asuntos de nuestro interés de forma rápida. Estas virtudes están rodeadas de una peligrosa niebla; un porcentaje elevado de la información que circula por la red es de dudosa fiabilidad, algo que se convierte en potencialmente peligroso, incluso mortal, cuando nos referimos a cuestiones sanitarias.

Internet es el primer canal de información y consulta sobre salud. 8 de cada 10 pacientes acude a Google para consultar temas de salud, situándose por encima de opciones como consultar al médico o al farmacéutico, lo cual hacen 7 de cada 10 pacientes y 5 de cada 10, respectivamente. Y del 80 por ciento que acude a Google, 1 de cada 7 repite la misma búsqueda en las redes sociales. Nutrición y hábitos saludables, enfermedades diagnosticadas, síntomas y remedios son, por este orden, algunas de las búsquedas que más se realizan, a pesar de saber y ser conscientes de que la información que podemos estar consultando no es fiable.

Quizás uno de los ejemplos más conocidos de información sanitaria falsa y que ha provocado importantes consecuencias en Salud Pública sea el movimiento antivacunas, que sigue generando incertidumbre y poniendo en riesgo vidas. A la amplificación que promueven las redes sociales a cualquier noticia, hay que sumar el principio básico de que una noticia negativa tiene un impacto mayor y se recuerda más y mejor que una noticia positiva.

Este es tan solo el motivo principal en el que descansa la importancia de que los profesionales sanitarios, sociedades científicas y las administraciones públicas participen activamente en la red con blogs y perfiles o páginas en las redes sociales. Si ellos no están, otras personas y entidades menos cualificadas ocuparán su lugar hablando de salud. Dejar que esto suceda es temerario.

Las redes sociales requieren que los profesionales sanitarios y las administraciones públicas salgan de su zona de confort

En la comunicación en salud no llegan los argumentos racionales, ni las conclusiones de estudios rigurosos publicados en revistas científicas, ni las voces expertas de los profesionales sanitarios. A todo ello, hay que añadirle, al menos, confianza, empatía, lenguaje emocional y cercanía. Las nuevas herramientas de comunicación digital deben ser un incentivo más para que los profesionales sanitarios, las sociedades científicas y las administraciones públicas salgan de su zona de confort.

La participación de estos actores es imprescindible. Para hacerlo efectivo hay que desterrar el miedo a la exposición, la sensación de ser torpe con las nuevas tecnologías, superar afirmaciones como “se requiere mucho tiempo libre”, y aprender a sacarle partido colectivo e individual teniendo un conocimiento práctico de las redes sociales.

Uno de los ejes básicos de las redes sociales es el afán colaborativo y el espíritu de ayuda en el fomento del conocimiento. Las redes sociales ayudan a estar informados, a adquirir y compartir conocimientos, a difundir experiencias, informaciones, a contactar con otros profesionales con los que llevar a cabo iniciativas… Ayudan a poner la salud al servicio de la comunidad y de otros profesionales sanitarios.

La participación de actores sanitarios en redes sociales mejora la experiencia del paciente, considerada el tercer pilar de la calidad asistencial. Y es que facilitar al paciente información antes de ir a consulta elimina la barrera de comunicación con el paciente creando un clima de confianza que permite dejar aún lado ese miedo típico del paciente ante una primera consulta.

5 recomendaciones para el uso de las redes sociales por profesionales sanitarios

  • Privacidad y confidencialidad. Asegúrate de no ofrecer nunca datos personales de un paciente y de que éste no pueda ser identificado con la información que se comparta.
  • Es recomendable no ofrecer consejos médicos personalizados.
  • Cualquier contacto que se establezca con el paciente vía online debería ser reflejado en la historia clínica.
  • Evita establecer amistad online con los pacientes.
  • Separa los perfiles o páginas personales de las profesionales.