Redes sociales y profesionales sanitarios

Las redes sociales requieren que los profesionales sanitarios, sociedades científicas y administraciones salgan de la zona de confort

Redes Sociales en al ámbito sanitario: inmediatez frente a fiabilidad

La inmediatez y la accesibilidad son dos de los pilares de Internet y, principalmente, de las redes sociales. Permiten conocer lo que está ocurriendo en cualquier parte del mundo en tiempo real o informarnos sobre asuntos de nuestro interés de forma rápida. Estas virtudes están rodeadas de una peligrosa niebla; un porcentaje elevado de la información que circula por la red es de dudosa fiabilidad, algo que se convierte en potencialmente peligroso, incluso mortal, cuando nos referimos a cuestiones sanitarias.

Internet es el primer canal de información y consulta sobre salud. 8 de cada 10 pacientes acude a Google para consultar temas de salud, situándose por encima de opciones como consultar al médico o al farmacéutico, lo cual hacen 7 de cada 10 pacientes y 5 de cada 10, respectivamente. Y del 80 por ciento que acude a Google, 1 de cada 7 repite la misma búsqueda en las redes sociales. Nutrición y hábitos saludables, enfermedades diagnosticadas, síntomas y remedios son, por este orden, algunas de las búsquedas que más se realizan, a pesar de saber y ser conscientes de que la información que podemos estar consultando no es fiable.

Quizás uno de los ejemplos más conocidos de información sanitaria falsa y que ha provocado importantes consecuencias en Salud Pública sea el movimiento antivacunas, que sigue generando incertidumbre y poniendo en riesgo vidas. A la amplificación que promueven las redes sociales a cualquier noticia, hay que sumar el principio básico de que una noticia negativa tiene un impacto mayor y se recuerda más y mejor que una noticia positiva.

Este es tan solo el motivo principal en el que descansa la importancia de que los profesionales sanitarios, sociedades científicas y las administraciones públicas participen activamente en la red con blogs y perfiles o páginas en las redes sociales. Si ellos no están, otras personas y entidades menos cualificadas ocuparán su lugar hablando de salud. Dejar que esto suceda es temerario.

Las redes sociales requieren que los profesionales sanitarios y las administraciones públicas salgan de su zona de confort

En la comunicación en salud no llegan los argumentos racionales, ni las conclusiones de estudios rigurosos publicados en revistas científicas, ni las voces expertas de los profesionales sanitarios. A todo ello, hay que añadirle, al menos, confianza, empatía, lenguaje emocional y cercanía. Las nuevas herramientas de comunicación digital deben ser un incentivo más para que los profesionales sanitarios, las sociedades científicas y las administraciones públicas salgan de su zona de confort.

La participación de estos actores es imprescindible. Para hacerlo efectivo hay que desterrar el miedo a la exposición, la sensación de ser torpe con las nuevas tecnologías, superar afirmaciones como “se requiere mucho tiempo libre”, y aprender a sacarle partido colectivo e individual teniendo un conocimiento práctico de las redes sociales.

Uno de los ejes básicos de las redes sociales es el afán colaborativo y el espíritu de ayuda en el fomento del conocimiento. Las redes sociales ayudan a estar informados, a adquirir y compartir conocimientos, a difundir experiencias, informaciones, a contactar con otros profesionales con los que llevar a cabo iniciativas… Ayudan a poner la salud al servicio de la comunidad y de otros profesionales sanitarios.

La participación de actores sanitarios en redes sociales mejora la experiencia del paciente, considerada el tercer pilar de la calidad asistencial. Y es que facilitar al paciente información antes de ir a consulta elimina la barrera de comunicación con el paciente creando un clima de confianza que permite dejar aún lado ese miedo típico del paciente ante una primera consulta.

5 recomendaciones para el uso de las redes sociales por profesionales sanitarios

  • Privacidad y confidencialidad. Asegúrate de no ofrecer nunca datos personales de un paciente y de que éste no pueda ser identificado con la información que se comparta.
  • Es recomendable no ofrecer consejos médicos personalizados.
  • Cualquier contacto que se establezca con el paciente vía online debería ser reflejado en la historia clínica.
  • Evita establecer amistad online con los pacientes.
  • Separa los perfiles o páginas personales de las profesionales.
Community Manager en Ourense

La función del community manager es enamorar a la comunidad

¿Qué es un community manager?

La figura del community manager  no es una moda. La dimensión y el potencial que han alcanzado las redes sociales y el crecimiento exponencial que está experimentando el marketing digital,  han provocado que la figura profesional del community manager sea cada vez más entendida y valorada por las empresas.

El informe ADECCO sobre el futuro del trabajo en España y las previsiones de la Unión Europea, indican que se crearán en nuestro país hasta 2020, 70.000 puestos de trabajo relacionados con el marketing y la comunicación, y muchos de ellos serán de community manager. Por tanto, y según estos datos, la figura del community manager está lejos de ser una moda pasajera y parece que no desaparecerá en las próximas décadas.

Pero el community manager no debe ser visto por las empresas como un empleado o colaborador más. El community manager tiene que ocupar un lugar importante en la organización al ser el representante de la marca o producto en las redes sociales. El community manager es el profesional encargado de la gestión de la imagen de la marca o producto en la red con el fin de establecer, mejorar y mantener las relaciones de esta con clientes y potenciales clientes. Para poder hacerlo de una forma eficaz, es importante que el community manager sea conocedor de todo lo que sucede en la marca.

¿Qué no es un community manager?

Al ser una figura profesional joven en el ecosistema laboral, se han generado a su alrededor malentendidos sobre lo qué es y qué no es un community manager y cuáles son sus funciones.

  • No es un amigo o familiar que tiene muchos seguidores en sus redes sociales y que, como consecuencia de ello, se considera un experto en social media.
  • No es un vendedor online.
  • No se encarga únicamente de conseguir un mayor número de fans en las redes sociales y publicar cualquier tipo de contenido para mantener los perfiles sociales actualizados.
  • No es un webmaster.
  • No es un trabajador de la organización al que además de sus funciones se le asigna la gestión de la marca en la red.

Funciones de un community manager

Enamorar a la audiencia escuchándola, conversando con ella y ofreciéndole lo que está buscando, es la única receta para el éxito de una Community Manager en Ourensemarca o producto en redes sociales.

  • Escuchar: el community manager son los oídos y los ojos de la organización en las redes sociales. Una de las funciones principales de este profesional es conocer todo lo que sobre la marca o producto se dice en las redes sociales; debe gestionar el ruido social. Detectar sentimientos tanto positivos como negativos es clave para que el trabajo del community manager sea eficaz. Conociendo qué opinan los clientes y potenciales clientes de la marca o producto que representa podrá afinar la estrategia de social media para logra el objetivo. El proceso de escucha se vuelve fundamental en la elaboración de contenidos de interés.
  • Transmitir: el feedback entre la marca y el consumidor es otra de las llaves de una estrategia de marketing online eficaz. El community manager debe transmitir a la marca lo que el cliente o potencial cliente está demandando, y viceversa; explicar de dentro hacia fuera la filosofía de la marca, sus productos y servicios siempre atendiendo a las demandas del consumidor… Un mal mensaje en redes sociales o un tono inadecuado puede traducirse en pérdidas para la organización.
  • ConversarUna de las ventajas de las redes sociales y en la que radica gran parte de su éxito, es la posibilidad de establecer conversación entre las marcas y los usuarios. El community manager debe ser un “cazador de conversaciones” en las que la marca que representa pueda participar.
  • Enamorar. Enamorar a la audiencia para establecer engagement garante el éxito en social media. Una vez conocidos los gustos e intereses de la comunidad, lo cual solo se puede conseguir a través de la escucha y la conversación, el community manager comenzará el proceso creativo. En base a la estrategia de contenidos establecida previamente, elaborará y programará contenido de alta calidad. Seguro que habrás escuchado mil veces la famosa frase de “el contenido de calidad es el rey”; cansados o no de escucharlo, es así. Pero el contenido de calidad que ofrece una marca incluye también las imágenes. Las imágenes que se publican tanto en las redes sociales como en los blogs, deben ser fotografías cuidadas.
  • Analizar. Medir, cuantificar y cualificar es la mejor forma de conocer si estás llegando a tu público. Si el community manager desconoce cuál es la repercusión de los contenidos que publica, no podrá ajustar la estrategia para lograr los objetivos establecidos anteriormente en un plan social media.

El trabajo de community manager no tiene un horario establecido, cada profesional debe adaptar su jornada laboral a las necesidades de la marca o producto. Las múltiples tareas que un community manager debe realizar a lo largo del día le obligan a realizar una óptima gestión de su tiempo y a sacar el máximo provecho de las herramientas que existen para optimizar su trabajo.

Un consejo, para la adecuada gestión de las redes sociales de tu empresa ponte en contacto con un especialista que se encargue de ello o bien que te proporcione la formación básica para que puedas hacerlo tu mismo.

Community Manager Ourense. Gestión de redes sociales Ourense.

 

Apps de Salud

Desafíos de las apps de salud

Salud móvil: imprescindible en la sostenibilidad de los sistemas sanitarios

Fomentan el empoderamiento del paciente, incentivan la adopción de hábitos saludables, facilitan la búsqueda de información, el almacenamiento de datos y la realización de gestiones, monitorizan parámetros físicos, ayudan en la detección precoz de enfermedades, permiten el seguimiento de enfermedades crónicas… son algunos de los puntos en los que descansa el éxito de las más de 100.000 aplicaciones móviles de salud que existen en el mercado.

Las aplicaciones móviles de salud están llamadas a convertirse en una herramienta estratégica en la calidad de la asistencia sanitaria y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. Según el Informe 50 Mejores Apps de Salud en Español elaborado por The App Date, en 2017, si la Unión Europea se sumergiera de lleno en la salud móvil se podrían llegar a ahorrar 99.000 millones de euros en costes sanitarios, lo que añadiría 93.000 millones de PIB. El uso de la mhealth podría reducir el coste sanitario per cápita un 18 por ciento y en un 35 por ciento en el caso de pacientes con enfermedades crónicas, según datos de la Sociedad de la Información en España de la Fundación Telefónica. Además, se estima que casi 10 millones de europeos podrían tener acceso a un diagnóstico precoz con el uso de las tecnologías móviles.

Nadie duda de que los dispositivos móviles constituyen una oportunidad para los proveedores de atención sanitaria y para la población en general. Las nuevas tecnologías de la comunicación y la información han extinguido la figura del profesional sanitario paternalista. Gracias primero a Internet y ahora a la proliferación de smarthphones y tablets se ha democratizado el acceso a la información de salud generando una mayor implicación de los individuos en su autocuidado, tanto desde la perspectiva de la medicina preventiva como de la medicina curativa. El 30 por ciento de las aplicaciones móviles de salud están dirigidas a los profesionales y pacientes y el 70 por ciento restante a la población en general. Si bien, se trata de un servicio cada vez más demandado por los pacientes, sobre todo por aquellos que presentan enfermedades crónicas. Según un estudio realizado en Estados Unidos en el que han participado más de 2000 pacientes, el 90 por ciento de los participantes preferiría que su médico le prescribiera una aplicación móvil.

Desafíos de la salud móvil

Que las aplicaciones móviles de salud sigan siendo toda una revolución sanitaria pasa por que superen dos de sus mayores retos: la privacidad y seguridad de los datos de los usuarios y la calidad de sus contenidos, ya que en la creación y actualización de muchas de ellas solo participan desarrolladores tecnológicos; cualquier persona puede desarrollar una de estas aplicaciones y publicarla en una app store. Para que se puedan convertir en una herramienta eficaz y eficiente para los profesionales, pacientes y para la población en general es necesario dotarlas de una serie de garantías mínimas para lo cual las autoridades competentes deben legislar al respecto. Es necesario establecer un marco regulador claro.

En Europa el primer país en regular este tipo de aplicaciones ha sido Gran Bretaña, aunque no con demasiada profundidad. La guía del Colegio de Médicos de Gran Bretaña y la Agencia Reguladora del Medicamento indican que los médicos solo podrán prescribir Apps que dispongan de la marca oficial CE.

En España, Andalucía fue la primera autonomía en poner en marcha un sistema de certificación para evaluar la calidad y seguridad de las aplicaciones móviles de salud a través de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía.  Como resultado, en 2012, publicó la Guía de Recomendaciones para el Diseño y la Evaluación de Aplicaciones Móviles de Salud; y un año más tarde, en 2013, puso en marcha el proyecto Distintivo AppSaluable. Este fue el primer distintivo en español para reconocer la calidad y seguridad de las apps de salud.

Apps de salud: ¿productos sanitarios?

Si estas aplicaciones almacenan datos que posteriormente son analizados por profesionales sanitarios para ofrecer un beneficio al paciente y la finalidad de la aplicación coincide con los fines incluidos en la definición de producto sanitario, establecida en la Directiva 93/42/CEE del Consejo de 14 de junio de 1993,  y que corresponden al diagnóstico, prevención, control, tratamiento o alivio de una enfermedad; diagnóstico, control, tratamiento, alivio o compensación de una lesión o de una deficiencia; investigación, sustitución o modificación de la anatomía o de un proceso fisiológico; regulación de la concepción, deberían ser consideradas productos sanitarios, por lo que todavía enfatiza más la necesidad de un marco legal. ¿Para cuando una regulación sobre las apps de salud?